La diáspora alsaciana

Alsacia es a la vez una tierra privilegiada y desgraciada geográficamente, como toda zona de paso estratégico entre potencias. Innumerables guerras así lo testifican, el cambio de manos políticas también, la gente lo ha sufrido y muchos han debido abandonar el país. Casi que es una característica alsaciana el emigrar, no solamente por las penurias de la guerra, sino también las de la paz: sigue siendo el territorio más pequeño de Francia y el más poblado.
Después de la Guerra de los Treinta Años, Alsacia perdió un porcentaje importante de sus habitantes, fue repoblada por inmigrantes que le dieron la fisonomía que encontramos los que estamos en América: nuestros abuelos se identificaban, 250 años después, como suizos alemanes.

Guerra de los Treinta Años

Guerra de los Treinta Años


Es fácil verlo en el árbol genealógico: desde fines del 1800 comienzan a mezclarse apellidos españoles, italianos y portugueses, misturados a este lado del mar; más atrás, se descubre que algunos apellidos alsacianos (Bihler) se mezclaban con suizos de los cantones alemanes (Rüttemann), más atrás, alemanes (Freiburguer), antes que ellos, gentes de ducados, condados y reinos desaparecidos (Baverey), y aún más atrás, en la bruma medieval, apellidos fosilizados (Romenez), solo vistos en antiguos documentos, y nombres en latín.
Aunque siempre hubo movilidad de alsacianos por las regiones circundantes, sean de Francia, Suiza o Alemania, en lo que podríamos llamar una migración interna, es interesante poder identificar a grupos organizados que se desplazaban a un mismo lugar.
En el siglo XVIII hubo grupos de alsacianos acoplados a alemanes y otras etnias germánicas que poblaron, por ejemplo, tierras en Andalucía. No ha de haber sido un gran número, pero aún se encuentran descendientes. Curiosamente, este grupo fue primeramente destinado a la Patagonia, pero se considero que ante la invasión de este territorio despoblado por parte de alguna potencia, los alemanes no defenderían España. Descartado ese destino, llegaron a La Carlota, fundada para ellos en 1767.
A partir de 1763 comienza la colonización alemana de las orillas del Volga, los llamados Russlanddeutsche, “alemanes de Rusia” o como se conocen en Argentina, alemanes del Volga, que son la mayoría de alemanes, unos 2.500.000 sobre algo más de 3.000.000 de germanoargentinos. Entre aquellos Wolgadeutsche había un importante contingente de alsacianos, y luego de su partida de tierras rusas, es probable que aparecieran en Argentina, identificados no por sus recuerdos, sino por apellidos abundantes en Alsacia más que en Alemania.
Por estas épocas, había también un camino inverso al de centurias anteriores: alsacianos emigrando a Alemania o Suiza.
La familia del comerciante Joseph Anton Barxell, de Constanza, en una pintura de Wendelin Mosbrugger de 1813 o 1816, "Die familie Barxell in Konstanz"

La familia del comerciante Joseph Anton Barxell, de Constanza, en una pintura de Wendelin Mosbrugger de 1813 o 1816, “Die familie Barxell in Konstanz”


Hubo otros contingentes de emigrantes, por cuestiones religiosas, también el el siglo XVIII. Un grupo de alsacianos, otra vez mezclado o unido a suizos y alemanes protestantes, emigró a Estados Unidos. Ya se imaginarán que hablo de los tan particulares Amish, y ha de haber también descendientes de alsacianos en otros grupos menonitas emigrados en aquella oleada. Después de 1815 hubo grupos enteramente alsacianos asentados en Ohio, Illinois y en Canadá, en Ontario. En 1873 hubo otra doble emigración amish alsaciana: hacia el este, algunas familias fueron a Lemberg, la actual Lviv ucraniana, y otras a Kansas y Dakota del Sur en Estados Unidos.
Amish alsacianos

Amish alsacianos


Ya por esta época en que Alsacia es Territorio Imperial de Alemania, en 1872 se le da la opción a medio millón de alsacianos a la ciudadanía francesa. Muchos de aquellos optantes, son llevados a colonizar Argelia, aunque desde 1830 ya hay alsacianos con viñedos argelinos. Casi cien años después, otra vez estos alsacianos, llamados pied-noirs, deben emigrar. Francia les ofrece poblar otro territorio colonial, ellos eligen un valle en Río Negro, Argentina.
Pied-noirs de Alsacia

Pied-noirs de Alsacia


En aquellas épocas de la Alsacia alemana es cuando comienza a escribirse nuestra propia historia de descendientes de alsacianos: unos van a Estados Unidos, hubo unos cientos en un contingente a México, y otros que eligieron Brasil, Uruguay y Argentina. Y aún hubo desplazamientos: de Brasil a Uruguay y viceversa, y de Brasil y Uruguay a Argentina. En la provincia de Córdoba habita el mayor número de germanoargentinos: 500.000, y tal vez se encuentra allí la mayor proporción de alsacianos y suizos del país. Es curioso leer documentación de la época, dos hermanos llegan al puerto de Buenos Aires, uno es francés, el otro alemán. Se casan, tienen hijos o mueren y su nacionalidad cambia de un documento a otro. Alsacia se mantiene. Algunos son llamados a la otra punta del mundo: sus hermanos o primos de Norteamérica los llaman. O sus parientes reclaman el regreso a l’Alsace.
La diáspora no tiene fin.

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